Samstag, 30. April 2016

HEMOS VIVIDO EQUIVOCADOS

Tenemos dos mentes. Sí, DOS mentes. Y cada una contradice a la otra.

Queremos creer en algo, pero lo negamos en la práctica con la información que tenemos, con las experiencias que tenemos.

Esta contradicción, entre lo que queremos, por un lado, y nuestra experiencia, información y conducta, por el otro, nos hace sentir mal.

Sentimos que algo anda mal en nuestra vida, pero no sabemos bien qué.

La solución es simple: reconocer que hemos vivido equivocados y cambiar de rumbo. Pero...

Resulta que la mayoría no quiere cambiar. Para eso, echa mano de excusas como ¡la culpa es tuya! o ¡bien merecido se lo tiene!

Para cambiar, debemos aceptarnos así como somos. Ése es el primer paso.

El segundo paso consiste en visualizar, decirle a nuestro subconsciente: ¡ESTO es lo que yo quiero!

¿Y qué hace el subconsciente? Pues, envía a la mente las ideas e inspiraciones necesarias para hacer realidad nuestro deseo. De manera en apariencia accidental, o por pura coincidencia, atraeremos las situaciones, personas o recursos que necesitamos.

¡Estos son mis sueños, ayúdame a hacerlos realidad!

Una vez que el subconsciente recibió el mensaje, sólo necesitamos: a) un lugar tranquilo; b) objetivos e intenciones bien concretos; c) hacer como si nuestros sueños ya fuesen realidad.

Todo lo que hacemos o dejamos de hacer es fruto de nuestras creencias subconscientes, se entiende.

A veces, estas creencias pueden ser útiles. Otras veces, pueden causar graves problemas, al poner límites allí donde no existen.

Por ejemplo, si creemos que nunca encontraremos a la mujer soñada, pues nunca encontraremos a la mujer soñada. Tan sencillo.

¿Quieren que les diga una cosa? Escuchen.

¡Somos I-LI-MI-TA-DOS!

¡Y adelante! Inhalen hondo, varias veces. Al hacerlo, suelten todas sus tensiones y preocupaciones.

Imaginen que una luz dorada entra en los pulmones, extendiéndose por todo el cuerpo, relajándolo y llenándolo de calidez.

Al exhalar, imaginen que eliminan todos sus miedos, ansiedades y disarmonías.

Repitan esto hasta sentirse completamente relajados y calmos.

Luego, imaginen un futuro a su gusto. Concéntrense en los aspectos más importantes de sus vidas, como finanzas, trabajo, familia, etc.

A la mañana, al despertar, imaginen que ya están en ese futuro anhelado. ¿Cómo se ven? ¿Cómo se sienten? ¿Están viviendo una vida realmente a su gusto?

Hagan este ejercicio tomándose todo el tiempo posible y disfrutándolo lo más posible.

Ejercicio:

Diariamente, concéntrense (diez minutos bastan) en las imágenes positivas. Gocen con las sensaciones que estas imágenes despiertan en ustedes.

Escriban sus objetivos como si ya fuesen realidad. Escríbanlos en primera persona, en tiempo presente.

Planifiquen sus objetivos "de atrás para adelante", o sea, sepan cuál es el paso final en pos del objetivo deseado. Así, llegarán hasta donde están ahora. Es como imaginar el final del camino y luego ir para atrás, hasta el comienzo. De este modo, no podrán desviarse del camino.

Para empezar por el final:

a) sepan bien cómo será ese final; b) planifiquen de abajo hacia arriba, no viceversa.

Pónganse objetivos que les exijan un esfuerzo. Toda vez que están por alcanzar un objetivo, "córranlo" un poco hacia adelante, para que esté fuera de su alcance. Pero no demasiado. Así, se esforzarán más y obtendrán más por añadidura.

No se preocupen por saber cómo sus sueños se harán realidad. Basta que estén convencidos de que se harán realidad.

Hagan así. Pidan que sus sueños se realicen y... ¡Olvídense!

Ponerse metas, objetivos no es muy difícil. Lo difícil es nunca darse por vencidos.

Cambiar significa abandonar viejos hábitos familiares. Es mucho más fácil no cambiar, que cambiar.

Si ustedes se ponen objetivos fáciles de alcanzar, quizá los alcancen, pero al precio de encontrarlos aburridos. Por otro lado, si son objetivos muy difíciles de alcanzar, quizás fracasen en alcanzarlos.

Conclusión: Lo importante es saber qué queremos y saber cómo obtenerlo.

Donnerstag, 28. April 2016

¡SE HUNDE EL TITANIC!

¿Se acuerdan del Titanic?

¡Pero sí, quién no se va a acordar!

¿Pero se acuerdan también de ese episodio?

Me refiero al salón de baile, con sus pasajeros de primera clase bailando al compás de la orquesta de a bordo.

Afuera era el caos, un sálvese quién pueda, gente saltando al agua helada o empujándose para caber en los botes salvavidas. ¿Y adentro?

Pues adentro, ¡nada! Todos bailando como si nada ocurriera. Y así terminaron como tenían que terminar: hundiéndose todos con  el barco.

En estos tiempos tan, pero tan revueltos, los amos del poder quieren hacernos creer que el barco NO se está hundiendo, que todo está bajo control.

¿Sí? Pues yo digo... ¡No! ¡El barco se está hundiendo y nada está bajo control!

¡No, no salgan corriendo! El fin de una civilización es sólo eso: el fin de una civilización y no el fin del mundo.

Conservemos la cabeza fría, aun sabiendo que el barco se hunde irremediablemente. Dejémolos a ellos, los pasajeros de primera clase y su dichosa orquesta, cociéndose en su propia salsa.

¡Miren afuera! ¿Ven? ¿Ven como despunta a lo lejos la aurora de una nueva civilización humana?

Las sombras de la noche huyen presurosas al negro reino que es su dominio. ¡Ha sonado la hora!

¡Sí, ha sonado la hora de un nuevo y radiante amanecer!


Mittwoch, 27. April 2016

LA HORA 11

Es la hora 11.

Eso creían en el siglo 19. 

Pero un pasaje de la Biblia (Mateo 20:9) también nos habla de la hora 11:

Y al atardecer, el señor de la viña dijo a su mayordomo. "Llama a los obreros y págales su jornal, comenzando por los últimos, hasta los primeros". Cuando llegaron los que habían sido contratados como a la hora undécima, cada uno recibió un denario. Y cuando llegaron los que fueron contratados primero, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno.

¿Cómo entender esto? 

Muy sencillo. Que en un día de doce horas, los que fueron contratados a la hora 11 recibieron igual paga que los que habían trabajado todo el día.

Lo cual nos lleva al código 11:11 y al número maestro 11.

11:11 es un disparador de nuestra memoria celular, algo así como el primer portal hacia la Ascensión.

Una vez activados de esta forma, veremos continuamente el número 11:11.

Millones de personas en todo el mundo miran su reloj digital. ¿Y qué ven? 11:11...

Hay religiones para las cuales la hora 11 alude a la hora previa al Día del Juicio Final

La profecía de la hora 11 nos conmina a cambiar de vida antes de que sea tarde. No así en el campo espiritual. Allí, la hora 11 se refiere a milagros o revelaciones de último momento.

¿No es cierto que muchas veces tenemos planes o proyectos que, de pronto, sin saber porqué, naufragan lastimosamente?

El camino espiritual está lleno de esta clase de "sorpresas", que serán cada vez más si seguimos por este camino.

¿Qué hacer entonces?

Hacer, no podemos hacer nada. Dejar hacer, eso es lo que hay que hacer.

Pero... ¿Realmente no podemos hacer nada?

Bueno, sí, algo podemos hacer. Ser mensajeros del amor divino, canales de la voluntad de Dios.

¿Eso es todo?

Sí, eso es todo. Y todo es eso.


Montag, 25. April 2016

¿ES VERDAD QUE DIOS NO QUIERE EL CAMBIO?

¿Lo escucho bien? 

¿Usted dice que Dios NO quiere el cambio?

¿Y que Dios ni siquiera existe? 

Muy interesante... Pero...

¡Hablemos de nuevo el 31 de diciembre de este año 2016!

¿Qué le parece?

¡Hasta entonces! 

Y...

¡Que Dios lo ayude!