Un informe de físicos miembros de la Organización Europea
para la Investigación Nuclear (CERN) revela que la música
clásica vive en una realidad alejada de las cuatro dimensiones
de espaciotiempo habitadas por nosotros los seres humanos.
Según el informe, las innumerables obras que componen el
repertorio musical existen en un continuo que excede los
límites de la percepción humana.
“La música clásica trasciende tanto el flujo linear, propulsivo
del tiempo, como el espacio euclideano al que estamos
habituados“, dijo Rolf-Dieter Heuer, director general del CERN.
“La obra musical es un ente misterioso cuya esencia elude
totalmente a nuestros sentidos“.
Los citados físicos sostienen que toda interpretación o
grabación de una obra de música clásica es una especie de
holograma audible proyectado dentro de nuestra realidad
cotidiana por la obra musical, que vibra eternamente en un
medio etéreo que flota dentro y en torno de nosotros en todo
momento.
“Piense en la Quinta Sinfonía de Beethoven. Es posible que
usted haya mirado la partitura y quizá haya escuchado la
interpretación de alguna orquesta. ¿Pero ha encontrado usted
alguna vez esta obra en su forma pura?“, preguntó Heuer. “Al
salir de un museo, usted sabe que los cuadros aún están allí.
¿Pero dónde está la Quinta Sinfonía de Beethoven cuando
usted se ha ido? Ahora sabemos“.
Aunque se ha medido la densidad y carga de la música clásica
y aun rastreado su posición en el cosmos, su papel dentro del
universo sigue siendo un misterio.
Algunos astrofísicos creen que el canon clásico occidental
podría ser de hecho la “materia negra“ que representa el 95%
de la materia universal. Pero otros no están tan seguros.
“La música clásica existe en una dimensión no accesible a los
seres humanos, por lo que nunca sabremos comprenderla del
todo“, dijo Leonard Susskind, un físico teórico de la Universidad
de Stanford. “Es excitante que la ciencia haya finalmente
probado que la música clásica habita un reino independiente,
autónomo, apartado de nuestra experiencia mundana“,
agregó. “Aun asi, sigue en pie la cuestión de porqué hay
música clásica en el universo“.