Donnerstag, 21. September 2017

AL MORIR, LA CONCIENCIA SE MUEVE A OTRO MUNDO


La vida no acaba con la muerte del cuerpo físico, sino que 
puede ser eterna. Así sostiene el Dr. Robert Lanza.
 
En un libro que ha causado revuelo por su provocativa tesis 
(“Biocentrismo: de cómo la vida y la consciencia son las 
claves para comprender la naturaleza del Universo“), el Dr. 
Lanza (votado por el New York Times en tercer lugar como el 
científico más importante de la actualidad) presenta la teoría 
del biocentrismo. 

Para el biocentrismo, vida y consciencia son necesarias para 
el universo. 

Es la conciencia la que crea el universo material y no a la 
inversa.

Las leyes, las fuerzas y las constantes del universo estan 
hechas para la vida. 

Por lo tanto, la inteligencia precedió a la materia.

Espacio y tiempo no son objetos o cosas, sino herramientas 
de nuestro entendimiento animal. 
Llevamos en nosotros espacio y tiempo como “tortugas con su
caparazón“. Cuando el caparazón (espacio/tiempo) se 
desprende, seguimos con vida.

La muerte de la conciencia no es tal. Sólo existe como 
pensamiento debido a que nos identificamos con nuestro 
cuerpo. Creemos que nuestro cuerpo morirá tarde o temprano
y con él, también nuestra consciencia.

Si el cuerpo genera conciencia, ésta muere al morir el cuerpo. 

Pero si el cuerpo recibe conciencia de la misma forma que una
caja de cables recibe señales satelitales, entonces la 
conciencia no acaba con la muerte del cuerpo físico. 

La conciencia va más allá del tiempo y del espacio. Puede 
estar en todas partes -- en el cuerpo humano y fuera de él. No
está localizada, del mismo modo que los objetos cuánticos 
tampoco están localizados.

Según Lanza, múltiples universos pueden existir 
simultáneamente. En un universo, el cuerpo está muerto, 
mientras que en otro sigue con vida, absorbiendo la conciencia
que emigró a ese universo.

Así, un muerto viajando por el mismo túnel termina, no en el 
infierno o en el cielo, sino en un mundo similar al que alguna 
vez habitó, pero esta vez con vida. Y así, hasta el infinito.

La teoría de Lanza tiene sus adeptos, no sólo simples mortales
que quisieran vivir para siempre, también renombrados 
científicos. 

Estos físicos y astrofísicos concuerdan con Lanza en la 
existencia de mundos paralelos y en la posibilidad de múltiples
universos (multiverso). No hay leyes físicas que prohiban la 
existencia de mundos paralelos.

El escritor de ciencia-ficción H.G. Wells fue el primero en decir 
esto, en su cuento “The Door in the Wall“ (La Puerta en la 
Pared), de 1895. Pasados 62 años, la idea fue tomada y 
desarrollada por el Dr. Hugh Everett. 

Everett sostiene que el universo puede dividirse en incontables
universos similares. Acto seguido, estos universos “recién 
nacidos“ se dividen en forma parecida. 
Así, en uno de estos mundos usted lee este artículo, mientras 
que en otro mira televisión.

Con nuestras acciones, hacemos que estos mundos se 
multipliquen infinitamente. 
Siempre que elegimos un universo, éste se divide en dos con 
distintos desenlaces.

En los años 80, el físico Andrei Linde desarrolló la teoría de 
múltiples universos. Según Linde, “el espacio consiste en 
muchas esferas inflándose y generando esferas similares. 
Éstas a su vez producen más esferas y así hasta el infinito. En
el universo, las esferas están separadas unas de otras, lo que 
hace que no sepan nada de la existencia de las demás esferas.
Pero en realidad. son personas del mismo universo físico“.

El telescopio espacial Planck revela que nuestro universo no 
está solo. 
Con los datos aportados por el telescopio, los científicos han 
creado un minucioso mapa sobre la “radiación del fondo 
cósmico de microondas“ que se mantiene desde el inicio de 
nuestro universo. Además, el universo contiene numerosas 
oscuras cavidades bajo la forma de huecos y grandes brechas.

Según la física teórica Laura Mersini-Houghton, la existencia 
de anomalías en la radiación de fondo de microondas es 
porque nuestro universo es influido por otros universos 
vecinos. 

Los huecos y agujeros son el resultado de ataques contra 
nosotros desde esos universos vecinos.

Según la teoría de neo-biocentrismo, hay muchos lugares o 
aun otros universos hacia donde el alma podría emigrar a la 
hora de la muerte, pero... 
¿Existe el alma siquiera?

El Dr. Stuart Hameroff dice que una “experiencia cercana a la 
muerte“ es cuando la información cuántica dentro del sistema 
nervioso abandona el cuerpo para disiparse en el universo.

Según Hameroff y el físico británico Roger Penrose, la 
conciencia reside en los microtúbulos de las neuronas 
cerebrales, que es donde se da el procesamiento cuántico. Al 
morir, esta información sale del cuerpo acompañada por la 
conciencia. 

Ambos científicos argumentan que nuestra experiencia de la 
conciencia es el resultado del efecto de la gravedad cuántica 
en los citados microtúbulos (Reducción Objetiva Orquestada -
ROA). 

La conciencia, o al menos la proto-conciencia, es lo que 
caracteriza al universo, ya presente en el Big Bang. 

Dentro de este esquema, la proto-conciencia es la realidad 
física accesible a un proceso cuántico con actividad cerebral.

Nuestras almas están hechas del mismo tejido universal, lo 
cual daría a entender que existen desde el comienzo del 
tiempo. 

Nuestros cerebros no son más que receptores y 
amplificadores de la proto-conciencia íntrinseca a la estructura
del tiempo-espacio.

Y aquí cabe la pregunta: ¿Hay una parte de nuestra 
conciencia que no es material y por consiguiente sigue 
viviendo tras la muerte del cuerpo físico?

A esto dice el Dr. Hameroff, “Supongamos que el corazón deja
de latir, la sangre deja de fluir, los microtúbulos pierden su 
estado cuántico. La información cuántica en los microtúbulos 
no es destruida. No puede ser destruida. Lo que hace es sólo 
distribuirse y disiparse por todo el universo“.

Lanza amplía esto diciendo que la información cuántica no 
sólo existe en el universo, sino también acaso en otro 
universo.

Si el paciente es resucitado, vuelto a la vida y la información 
cuántica vuelve a los microtúbulos, el paciente dice: “He tenido
una experiencia cercana a la muerte“. 

¿Pero qué pasa si NO es vuelto a la vida y muere? 
“Entonces es posible que la información cuántica siga 
existiendo fuera del cuerpo, quizá para siempre, como un 
alma“. 
Esto explicaría cuestiones como: 

* la experiencia cercana a la muerte
* la proyección astral
* la experiencia extracorporal 
* la reencarnación 

En suma, la energía de nuestra conciencia es reciclada en un momento dado a un 
cuerpo diferente. Hasta ese momento, existe fuera del cuerpo físico, en otro nivel 
de realidad y posiblemente en otro universo.

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